“PARA” MI PRIMER SQUIRT

 






Aquella noche estaba de visita en casa de Sandra, ella iba a reunirse con vecinos de infancia que teníamos en común, así que  me invita a compartir con ellos, encantada acepté, nos dirigimos hacia una cuadra del barrio donde me crié, allí estaban ellos reunidos bebiendo aguardiente antioqueño, un licor típico en mi tierra; en el lugar habían unas nenas que no conocía, los demás eran chicos del barrio de crianza, él también estaba allí, no era un hombre muy alto para mi gusto, pero su sonrisa y sus ojos verdes, me tenían ansiosa, lo conocía desde niña pero nunca había interactuado con él, por eso no había llamado mi atención como lo hizo esa noche, quizás era la forma de tratarme o el brillo de sus ojos al mirarme, no sé qué fue lo que me dejo enganchada a él; aquella reunión de amigos terminó en su casa, esa noche bailamos, reímos, bromeamos y tomamos guaro sin miedo, recuerdo sentirme en una competencia por quién me caía esa noche, sin embargo, mis ojos estaban puestos en él. Era la primera vez que me reunía con el grupo de chicos del barrio, a pesar de conocerlos no era muy cercana a ellos ya que cuando niña fui muy cohibida por mi madre, no me dejaba salir a jugar o compartir con otros niños a diferencia de mi hermano que siempre estuvo y compartió con todos ellos; me conocían como la hermana del gordo, me veían como una mujer hermosa pero muy seria y malacarosa, me vieron crecer y hacer mi vida pero nunca interactúe con ninguno de ellos hasta ese día, a pesar de saber quiénes eran y verlos desde pequeños pasar por la ventana de mi casa.

Siendo aproximadamente la 5 A.M. se empezaron a ir los presentes hasta quedar él y yo solos, me considero empática, servicial así que al verlo recoger  el desorden que dejamos, me uní a él para ayudarle, cuando terminamos y me iba a marchar me tomo por la mano, me miro a los ojos fijamente para pedirme un momento más de compañía a lo cual acepté, continuamos con la música, ya rayaba el alba, aquel amanecer estaba hermoso, seguimos  tomando un poco de licor que había quedado, hablando sobre temas de la vida, me invita a recostarme en el sofá, colocando mi cabeza en sus piernas, mientras consentía mi cabello  transcurren los minutos, me contaba como siempre me admiro de lejos, pensando que era una creída que se veía hermosa al caminar como un pato tongoneando (moviendo)las caderas de lado a lado, sin esperarlo, después de estar un rato en tan cómoda postura y amena conversación se agacha para besarme, me tomó por sorpresa, sin embargo, no puse resistencia a aquel beso, acepte aquellos labios suaves  húmedos rozando mi boca, mientras de fondo se escuchaba hotel california, una melodía que me ínsita a hacer el amor deliberadamente, recuerdo que me senté, enlace mis brazos por su cuello, acariciando su cabello y rostro mientras él me levantaba por la cintura para sentarme sobre sus piernas, fue un momento de sublime apreciación con sus manos, su mirada y sus labios, sin dudarlo abrí mis piernas para abrazarlo con ellas mientras pegaba mi pelvis  a él para sentir su miembro duro por aquel candente acercamiento, es este estado estuvimos un largo momento.

Sorpresivamente me hace a un lado, se pone de pie extendiéndome su mano como gesto de invitación, hasta aquel momento no había explorado más que mi espalda, cabellos y rostro, acepto tomar su mano  dejándome conducir por el pasillo de aquella larga casa, al fondo giramos a la derecha para luego subir unas escaleras, llegamos a su habitación, era una guardilla con total privacidad. De pie frente a la cama, iniciamos de nuevo con aquellos besos tan sofocantes que hacían jadear por la desesperación de unir nuestros cuerpos para sentir el calor que emanaba de ellos; inició quitando mi blusa, proseguimos con su camiseta, despegando nuestras bocas un par de segundos, sacando las prendas por la cabeza para luego continuar besándonos; sus manos suave y lentamente bajaron hacia mis senos, (los cuales eran naturales aún) los apretaba con tal delicadeza que me hacía sentir pasión también un tanto de ternura, mis pezones estaban erectos, suelta mi sostén, lo retira lentamente sin perder la oportunidad de apreciación luego me trae hacia su pecho con fuerza, el calor que emanaba de nuestros torsos incitaba a seguir en aquel roce erótico de placer, desabrochó mi pantalón, yo el suyo, así caímos sobre la cama dando vueltas el uno sobre el otro sin parar de besarnos; se incorpora, de rodillas quita mi pantalón dejándome en una tanga brasilera blanca la cual contempló con morbo dibujando las formas de mi vagina con su dedo, se pone de pie para despojarse de su pantalón, una acción que interrumpe y nos saca de la situación, (tenía un bóxer muy cómico) la figura de un rinoceronte aparece resaltando con su cuerno el tamaño de su pene, me reí mucho, él también diciéndome que no me burlara de sus pantaloncillos porque aquel momento no estaba planeado; entre risas y charlas regresa a mí para continuar besando mis labios, luego empieza a bajar por mi cuello, uno de esos puntos débiles que poseo, gimiendo ansiosa por saber dónde iba a parar, imaginaba el momento en que literal se comiera mi vagina con su boca, cuando llega a mis senos los aprieta con sus  manos para unirlos, lame a la vez mis duros pezones, su lengua jugaba con ellos de manera rápida, aumentando el deseo de que me bajará, pero él se tomaba su tiempo, lamía, succionaba mordía, pellizcaba; no imaginaba que mi vecino de infancia tuviese aquellos dotes de buen amante, baja por mi abdomen mirándome fijamente mi sonrojado rostro por el placer, allí también se toma su tiempo, llegando hasta mi monte de venus; empieza a oler por encima de la tanga, abre mis piernas lamiéndolas y rozándolas con sus mejillas, regresando a mi vagina,  por encima de la tanga muerde con delicadeza mis labios vaginales, con su nariz apretaba mi clítoris que estaba enhiesto de placer, corre un poco la tanga para luego succionarlo suavemente, hace una pausa retira mi tanga  para continuar en aquel festín, con su lengua rígida me penetraba, lamía de arriba abajo, jugaba con mi clítoris como si no fuera existir un mañana, me sentía extasiada por tanto placer, muy mojada por aquel fogoso momento siento que introduce sus dedos dentro de mí, así llegue a un punto sin retorno, entraba y salía de mi coño, me sentía húmeda, caliente, arrecha, con este movimiento de dedos experimentaba algo nuevo en mí, no aguante más, asustada me incorporé y grité “PARA”, preocupado me pregunta si me lastimó, pero la única explicación que tuve fue la preocupación de orinar su cama si no paraba de hacer eso, empecé a disculparme por ello y a culpar al licor por lo que estaba sintiendo, al escucharme decir esto cambia su rostro preocupado y  dibuja en sus labios una sonrisa, mientras me dice “No te preocupes si mojas mi cama, no te preocupes si sientes que quieres orinar, solo hazlo” me explica que aquello que estaba experimentando era algo muy diferente a una orinada, me acostó de nuevo dándome paz y calma como quién sabe lo que hace, acepté continuar preocupada por sus cobijas, prosigue, ahora erguido en sus rodillas en ese juego con sus dedos a velocidad, con una presión que ejerció con su otra mano sobre mi vientre bajo, de pronto solo exploté mojando todo, no solo su cama si no también su cara, su cuerpo, lo bañe por completo entre gritos de placer, me hizo venir mucho y varias veces ese día, así inicio una relación que duro 8 años, recuerdo que aquel liquido era un poco espeso y muy abundante y cada que el aumentaba la velocidad era como un volcán en erupción después de estar décadas dormido. Nunca había vivido algo así en los 29 años de existencia que tenía, fue tan delicado y a la vez tan rudo, podría asegurar que aquella experiencia fue casi mágica al llevarme a explorar campos que no conocía. ¿Y tú ya sabes cómo provocar un squirt?

Comentarios

Entradas populares de este blog

TESTIGOS BAJO LA TORMENTA

CLIC

DEBUTANDO "MY ASS"