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El mundo de la prostitución me reveló y confronto con realidades y verdades desconocidas o poco importantes para mí; me di cuenta de que la luna no era de pandequeso y que ustedes mis príncipes no venían vestidos de azul, así como también me confronté con la verdad de que aún con dos años de prostituta y 39 años de edad no sabía que era una garganta profunda. Aunque era famosa en las páginas de servicios para adultos por ser muy buena con el oral no tenía idea que en realidad no sabía que era ello, hasta aquella noche en aquel servicio.

Era un día normal; había tenido otros encuentros ese día, alcance a llegar a casa para cambiarme, la recomendación era llevar lencería o una pequeña tanga, 8 p.m. en una residencia en el barrio Meléndez,  cercana a la hora y calculando el tiempo que tardaba  llegar al sitio pedí mi Uber, ya me habían enviado el numero de la habitación por whatsapp;  llegó al lugar, me anuncian, subo a un segundo piso, me dirijo a la habitación, toco la puerta y me abre un chico de unos 28 años, 1.75 centímetros de estatura, piel canela, bonita sonrisa, al saludarme y preguntarme que quiero tomar, me doy cuenta que no es de la ciudad de Cali porque su acento es de la costa, estaba sin camiseta pero tenia puesta una bermudas de Dril, podía apreciar su tallado y trabajado cuerpo por el ejercicio, desde que llegué conectamos bien, buena vibra y buenos humos, porque también fumaba hierba (yo siempre tenía weed para fumar antes del acto) me quito los zapatos, me relajo, conversamos un poco hasta que lo besé para dar comienzo a la faena, empezamos a tocarnos por encima de la ropa mientras continuamos con los fervientes besos, me acuesta en la cama, me retira la blusa roja strapless, me besa el cuello, mi pecho, los senos, llega a mis pezones los succiona, juega con ellos;  se arrodilla sobre la cama para quitar mi pantalón y woow resolló cuando me vio la pequeña tanga negra que llevaba puesta, me giró para verme el culo mientras lo apretaba, manoseaba y abría, me vuelve a girar, hace a un lado mi tanga para hacerme un delicioso oral, esto me acelero mucho, luego se pone de pie en la cama, deja caer sus bermudas, baja su bóxer gris y aunque ya había tocado por encima de la ropa su miembro, me sorprendí al verle su polla grande y gruesa salir de su ropa interior firme y dura como una roca, una señora polla diría yo, terminó de quitar su ropa interior, empiezo a lamer y a chupar sus huevos recién rasurados, después de jugar un rato con sus testículos, antojándolo con mi lengua por su polla, le coloco el preservativo con la boca, comienzo con la felación dando besitos en la cabeza de su verga, chupando como ternerito recién nacido, de nuevo besitos en la cabecita, lamiendo como si fuera paleta, luego mamando con ganas como se mama una verga; estaba tan excitado que pregunto por el oral al natural, negociamos sin queja alguna de su parte; empecé de nuevo, más suavecito pero más morboso, quería que sintiera toda mi boca bordear su miembro, mojadito, calientito, con mucha baba, después de un rato así, él con una mano me toma por el cabello, con la otra me toma por la garganta, empieza a meter y sacar su pene de mi boca en un vaivén de fogosidad, pasados unos minutos, sin yo esperarlo, mete toda su gran verga hasta el fondo de mi garganta, inmediatamente  sentí y escuche que algo me hizo clic, literal lo escuche. ¿Su pene era tan largo y grueso, pero aún así, se fue todo por completo hasta el fondo de mi garganta; dolió? Claro, claro que dolió, (dolió por una semana) pero fue algo tan extraño, tan novedoso que me pudo más la sorpresa, la curiosidad que lo hizo una vez más esta vez no sonó, tampoco puse resistencia, pero aún dolía, él se acuesta y yo soy necia porque le vuelvo a mamar la verga ¿y adivinen? Me la mandé toda, todita hasta el fondo de nuevo, así lo hice tres veces más, ese día comprendí que era en realidad una garganta profunda. Continuamos follando hasta que el termino en mi boca.

Me sentí desvirgada en ese momento, pero que bien lo hago ahora, es algo que me fascina, que disfruto, que me excita, en el tiempo se van aprendiendo trucos como el de cogerle la comba al palo, hahahaha, hay algunas vergas curvas hacia abajo, otras derechas, también las curvas hacia arriba (perfectas para un squirt) y las que miran de ladito, con estas últimas normalmente me debo girar para introducirlas toda hasta el fondo, así disfrutan acariciando mi culo y mi coño mientras lo hago. Disfruto ver sus caras cuando los apretó por sus glúteos y me trago toda sus vergas sin que deje nada afuera.

¿Habían escuchado a una chica decir que sintió algo así como perder su virginidad en la garganta?

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