MI PRIMERA VEZ CON UNA CHICA.
DIANA
Me apasionaban las finanzas por eso decidí
aventurarme en un instituto en Pereira a estudiar, para entonces tenía 21 años,
éramos un grupo grande de chicos, todos nos llevamos bien, sin embargo, hicimos
mejor amistad unos cuantos integrantes del grupo. Entre ellos Diana, una chica
de tez blanca, delgada, de 1.57 CMS de estatura, cabello castaño medio, ojos
bellísimos que hablaban por si solos, una sonrisa encantadora, era una mujer
hermosa, de 19 años, de poco hablar, pero siempre atenta para reír con las tonterías
que hablamos los demás.
Disfrutaba el tiempo en clases, los
trabajos en grupo, mis profesores, pero lo que más disfrutaba era el tiempo con
mis compañeros en descanso; éramos Carlos un rubio alto, de contextura atlética,
de ojos azules, muy guapo con quien por poco realizó un trio historia que les
contare en otro relato, Camila una chica de mi edad, la mejor del grupo en matemáticas,
era bella e inteligente, Edwin el otro
integrante del trio fracasado, Daniel el más gracioso de todos, Rodolfo el
mayor del grupo Diana y yo Bruna. Los días
transcurrían normal hasta que empecé a notar que Diana era más cercana a mí, se
volvió más amable y sonriente, a veces
me tocaba el rostro lo cual yo veía con naturalidad y ternura, sus ojos también brillaban cuando me
miraban, luego empezó a palmetear mis glúteos
delante de los chicos quienes lo tomaban en broma, según ellos yo le
gustaba a Diana; entre chiste y burla me
preocupe, no tenía mucha experiencia sexual, menos con el mismo género; Diana y
yo poseíamos una relación de amigas, siempre pensé que solo nos llevábamos muy
bien.
Un día, salí en medio de clases al
baño; dirigiéndome allí por mi cabeza pasaba cualquier cosa menos lo que estaba
a punto de suceder; al salir del baño veo a Diana frente a mí, quien me empuja
con rapidez y fuerza de nuevo adentro, cerrando la puerta tras ella, para luego lanzarse sobre mí a besarme, mi
reacción fue empujarla y decirle que no, pero ella continuo, tomándome esta vez por el mentón, mientras deslizaba su otra mano por mi cuello
lentamente hacia mi blusa, empezó a acariciar por encima de ella mis grandes
senos recostándome contra la pared; en conmoción por lo que estaba pasando me
paralice de los nervios, no sé por cuantos segundos o minutos me beso, porque para mí se detuvo el tiempo,
mientras mi corazón latía fuertemente por la adrenalina del instante, debo
confesar que sus labios con los míos se sentían tan suaves, húmedos y con un
dulce sabor; recuerdo que mi vagina se empezó
a contraer una y otra vez por aquel acercamiento, siempre he tenido unos senos
sensibles sus dedos tocando y pellizcando mis pezones era como si
jugueteara con mi clítoris; realmente podía sentir como me humedecía.
Al recobrar mi compostura la empuje
fuertemente y le grite de nuevo ¡NO! ¿QUE TE PASA? ¿ESTAS LOCA? ¿QUE PASA SI NOS VEN? Ella solo reía con desvergüenza mientras me
mira discutirle, sentía emociones encontradas, yo no podía creer que mi amiga,
la más callada de todos me había hecho vibrar el cuerpo y erectar mi clítoris.
al salir del baño ella se pone frente a mí de nuevo, me dice con una voz
retadora: "te gusto, yo sé que te gusto, pude sentirlo en tus
pezones" mientras dejaba desasir una sonrisa. Me sentía enojada con ella,
pensaba que me había faltado al respeto y que había confundido las cosas entre
nosotras; al llegar a casa me acuesto sobre mi cama a meditar lo sucedido, por
mi cabeza pasaban mil cosas, revise mi panti el cual efectivamente estaba mojado, me sentía tan extraña que
hasta cuestione si me gustaban las chicas, me sentía desagradable, pero también
intrigada ante esas sensaciones nuevas para mí;
decidí tomar distancia con Diana, pensé que era lo más sano para las
dos, los días próximos fueron tensos entre nosotras, sin embargo Diana tomo una
actitud como si nada hubiese pasado y yo para que no hubiese mala vibra en el
grupo lo deje pasar, pensé que con haberme enojado por unos días era suficiente
para que Diana entendiera que no me interesaban las chicas; ella continuo como
al principio aunque yo ya no dejaba que me tocara el rostro o que palmeteara
mis nalgas, me distancie un poco, aunque debo confesar que con el pasar de los días
pensar en lo sucedido era inevitable, empecé a preguntarme que se sentía lamer
unos pezones, succionar un clítoris o meter los dedos dentro de un coño; empecé
a imaginarme jugar con Diana, en
caricias y besos hasta llegue a
masturbarme viendo porno lésbico, yo era
muy tímida en estos temas y poco experimentada pero me excitaba ahora la idea
de concretar algo con ella.
Pasaron unos días y nos pusieron en el instituto
un trabajo en parejas, Diana me mira para preguntarme ¿lo hacemos juntas? No vi
problema en hacerlo con ella pues vivíamos un poco cercanas, aunque en el fondo
quería que se repitiera lo sucedido en el baño, pero para evitar situaciones de
ese tipo le pedí que lo hiciéramos en mi casa, allí estaba mi hermana sus hijos
y mis hijos, a lo que ella contesta que no puede, porque debe cuidar a su
hermanito, me tranquilice al saber que íbamos a estar acompañadas, quedamos de
vernos al día siguiente en su casa, aprovechando que no teníamos clases, llegue
puntual a la hora acordada; fui vestida en un jean negro de bota ancha, una
camiseta blanca ajustada al cuerpo, ropa interior blanca de maya con encaje y tenis
converse negros, me fui cómoda y sencilla, les juro que temblaba de los nervios
al llegar a casa de Diana, toque a la puerta y salió ella quien estaba en
un short de jean, llevaba puesto también
una camiseta blanca y sandalias.
Al saludarla me dijo que estaba
sola, su hermanito se lo llevaron donde la abuela; de nuevo sentí temblor y
diaforesis en mis heladas manos, me dirigió
hacia la sala, me senté allí, ella me ofrece algo de tomar, acepto, da media
vuelta camino a la cocina, mientras regresaba yo pensaba en mil cosas, sentía
mi corazón acelerado, un leve temblor acompañaban mis piernas también, creía
que algo iba a pasar pero esta vez yo lo iba a permitir, regresa con un vaso de
jugo de mango en sus manos y una amplia sonrisa, le digo que donde nos vamos a
hacer para trabajar a lo cual ella señala el comedor, iniciamos con aquel
taller de finanzas; pasadas unas horas de mucha concentración en lo que estábamos
haciendo, ella interrumpe, dice que nos diéramos un descanso, reafirme con un sí
a su propuesta, empezamos a conversar de banalidades, entonces note como en la conversación
ella se acercaba poco a poco a mí, empiezan de nuevo mis nervios, ella se posa
a mi lado, coloca su mano sobre mi mano diciéndome “eres tan hermosa” mientras metía
mi cabello detrás de mi oreja acercándose lentamente para besarme, no reaccione
como en el baño del instituto, solo deje que lo hiciera. Se pone de pie, me
lleva de la mano a una habitación al lado de la sala, me dirige directo a una
cama; nunca dejo de sonreír mientras me miraba a los ojos acostándome allí,
luego se posa sobre mí para continua besándome, recuerdo que fue un beso muy
apasionado pero delicado, emprende con su dedo un recorrido que inicia en mi
mejilla, mi oreja, bajando por mi cuello, mi pecho, mis senos, pezones también,
los cuales empieza a pellizcar, mientras me besaba suave y delicadamente, mi coñito
apretaba y soltaba en una contracción loca, el recorrido de su mano no termina
en mis senos, prosigue por mi abdomen lentamente, hasta llegar a mi entrepierna,
hasta ese momento yo aun poseía un poco de cordura, hubiese podido parar pero
en mi interior no quería que esto se detuviera allí, todo se sentía delicioso,
porque parar? Pensé, Diana prosigue con su mano a tocarme por encima del jean,
luego vuelve a subir su mano sobre mis tetas fue un furor sentir su tacto al
acariciar mi cuerpo.
Se arrodilla sobre la cama, se quita
la camiseta, wooow, que morbo me dio verla en brasier blanco liso, sus lindas y
pequeñas tetas resaltaban por encima de él, mi imaginación volaba al pensar de qué
color eran sus pezones, se vuelve sobre mi para quitarme la camiseta también, mientras
lo hace me habla como si fuera un chico tierno o así lo sentí cuando me
susurraba cosas como “que deliciosa estas” “te deseaba mucho” Todo era nuevo
para mí, en realidad no sabía cómo actuar en el sexo con una chica, les
confieso que en ese momento no sentía culpa yo me sentía muy bien, nerviosa
pero bien; me toma por las manos para ayudar a
levantarme, desabrochando mi brasier de encaje, vuelve a besarme, antes
de retirarlo por completo, deja caer una tira, de allí sale mi seno sentí como
cayo porque eso endureció más mis pezones, sabía que ya se había desatado la pasión
y la lujuria entre las dos, vuelve a acostarme quitando por completo mi
brasier, mis senos se abren paso hacia los costados, ella los toma para
juntarlos de nuevo, empezando a pasar su mojada y caliente lengua por mis tetas
que se veían más grandes que su pequeño y fino rostro, chupaba, lamia, mordía,
las cogía con sus dos manos tratando de
meter los dos pezones en su boca, pasa
su lengua en un movimiento rápido por uno y otro de mis pezones café rosa, mi
vagina estaba ya muy mojada cuando baja su mano para desabrochar mi pantalón,
se pone de pie sobre el piso para sacármelo halando de cada pierna, luego se
quita su short, para ese momento yo estaba super cachonda, no me atrevía
a tomar la iniciativa, solo se me ocurría dejarme llevar; las dos
teníamos unas tanguitas pequeñas blancas las mías de encaje, las de ella lisa; no
puedo describir la sensación que sentía al besarnos, sus labios suaves,
delgados pero carnosos me hacían imaginar su vulva, entonces metí mi lengua en
su boca para saborearla adentro, chupaba sus labios, volando en mis fantasías
pensando que era su concha, en consecuencia ella me besaba sin prisa, no había
desenfreno, no aun, era sublime, parecía mi primera vez, se acuesta a mi lado
para admirarme mientras recorre con su mano mi cuerpo, “eres hermosa, muy
hermosa” me decía, estuvimos así por un momento mientras preguntaba cómo me sentía? A lo que yo respondía
que extraña pero excitada, le desabrocho el brasier para quitárselo, se me
acelera el corazón al ver sus pezones color café claro almendrado, precioso para su tono de piel
blanca bronceada; unas areolas
perfectas, no eran grandes como las mías ni pequeñas, Se vuelve de nuevo sobre
mí e inicia a besarme desliza su mano sobre mi vientre y la mete
dentro de mi tanga para tocarme los labios vaginales, hacía círculos alrededor
de ellos, podía sentir como mi vagina se contraía aceleradamente, su mano
delgada, delicada con unas uñas muy
largas abren mi vagina para rascar mi clítoris y acariciarlo, me expresa “ufffff
mamacita que mojadita estas” Confieso que sentí un poco de miedo que fuera a
ser lastimada por sus largas uñas, en realidad lo hizo tan suave que lo
disfrute, saco su mano para retirar mi tanga, abriendo mis piernas, prosiguió
con succionar mis pezones, humedeció en su boca sus dedos para introducirlos
dentro de mi caliente, mojado y cachondo coño, con un movimiento de adentro
afuera rápido parecía sentir un pene cuando me penetraba. En este acto
estuvimos unos minutos luego Diana se pone de rodillas en el piso, me llama al
borde de la cama arrastrándome con sus manos para iniciar a chupetear mi erecto clítoris, con sus dedos abre los
labios de mi vagina sin esperar, su lengua mojada suavecito me hace estremecer,
parecía una serpiente, era delicioso lo que sentía, chupaba, lamia, escupía,
decía “que rico te sabe” “estas muy mojada”, metía y sacaba sus dedos mientras
jugaba con su lengua, me encanto ver cómo
abría mi pulposo y jugoso coño con sus dos manos para alcanzar la punta
de mi clítoris, que para entonces estaba duro y grande, fue una sensación de
mucho placer con excitación.
Después de que ella se divirtió con mi cuerpo,
después de lamer cada rincón, me vuelve a besar, en esta ocasión dándome
libertad para tomar la iniciativa, quedo sobre ella, no sabía cómo hacerlo a
una mujer, lo primero que se me ocurrió fue hacer lo que me gusta sentir a mí, empecé
por besar, lamer succionar y juguetear con sus tetas, que sensación tan
deliciosa el sentir un pezón en la boca, ver sus expresiones me hizo pensar que
lo estaba haciendo bien, también me sentí muy ansiosa, quería venirme culminando
en el acto del orgasmo pero debía esperar porque era su turno, igual que ella
la bese por el abdomen y sus laterales, su cuerpo se dejaba ver como sucumbía
ante el placer, se veía tan ansiosa como yo, esperando que aquel recorrido termine pronto en su vulva, la
cual no había visto aún porque ella
traía su tanga de hilo; Diana era más delgada que yo, creo que su coñito era
proporcional a su delgado y atractivo cuerpo, cuando llegue a su panty lo
empecé a retirar con mis dientes mientras la miraba a sus ojos como en acto de
juego para calmar mis nervios y ansiedad, me sentía hambreada por comerla pero
quería ser delicada como ella lo había sido conmigo, retire por completo sus
tangas, abrí bien sus piernas para encontrarme un hermoso coño rosa, una vagina
muy chiquita a diferencia de la mía, era tan pequeña que toda su rayita
cabía en mi boca; con mi lengua jugaba desde su clítoris hasta su culo
que se veía apretadito, luego metí mi lengua en su jugoso coño en un movimiento de adentro afuera como simulando
una verga, mi lengua la puse dura para entrar en lo más profundo que pudiera,
eso me encanto, luego la penetre con mis dedos, gemía tan suave, tan excitante,
parecía una dulce gatita, pasados minutos en este jugueteo con su vagina, me
incorpore y como vi en las películas de porno lésbico, abrí sus piernas me puse sobre ella en tijera para empezar a
rozar mi clítoris con el suyo, ambas estábamos muy mojadas y esto hacía
que resbalara bien mi coño sobre su
pequeña rayita, gemíamos juntas en un arrebato de locura desbordante, sentía
que iba a explotar cuando ella lo hace primero,
ver cómo se retorcía y gemía de rico me hizo seguirle, no aguante más, explote
también de emoción en un increíble orgasmo. Hasta el día de hoy, después de 22
años lo recuerdo sintiendo deseos por tocarme. Diana y yo aun somos amigas,
aunque ya no nos vemos, de vez en cuando hablamos por WhatsApp, ella aun me
dice cosas como: pasa el tiempo y tu igual de linda, que hermosa te ves en esas
fotos, hasta me ha pedido revancha, en todos estos años de amistad creería que
Diana se enamoró o “encarreto” conmigo en algún momento. ¿Tú que crees?

Me encantoooooooooo
ResponderEliminarBienvenido cariño. Vendrán muchos más ❤
ResponderEliminarque bueno mi hermosa bellacota!!!!!!!
EliminarExcelente, muy buen relato.
ResponderEliminargracias cariño por todo tu apoyo💋
EliminarDale revancha a nuestra Diana con Culo y todo bebé
ResponderEliminarOye! y que tal... esté en mi página azul. 😉
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